Volcán nevado del Huila - B&W / by Joz3.69 - Flickr Creative Commons

“Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” como respuesta en situaciones y/o zonas de emergencia

Prestar asistencia técnica, logística y operativa a comunidades indígenas y campesinas en situaciones y/o zonas de emergencia, facilitando que los afectados se organicen y trabajen alrededor de la construcción de sus propios puentes peatonales, mejorando integralmente su entorno y calidad de vida, en el marco de los procesos de manejo de desastres, mitigación y reducción del riesgo y recuperación de zonas afectadas.

Título del ejemplo de buenas prácticas

“Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” como respuesta en situaciones y/o zonas de emergencia

A   cual prioridad de acción contribuye el caso de buenas practicas presentado? 

La buena práctica aquí descrita encaja con las prioridades 3 y 4 del Marco de Acción de Hyogo, ya que se desarrolla con base en una metodología que permite socializar información y conocimiento con grupos organizados de la comunidad, involucrando en el proceso a las autoridades locales y nacionales, y generando articulación institucional con entidades del sector privado y con los cuerpos de primera respuesta.

Además, atiende solicitudes de ayuda de la comunidad originadas, no solo por emergencias, sino también para la reducción y mitigación del riesgo. Así pues, no solo se enfoca en el proceso de manejo de desastres y recuperación de zonas afectadas, sino también en el desarrollo de intervenciones correctivas del riesgo existente, y prospectivas de un nuevo riesgo.

Así, utiliza el conocimiento, la innovación y la educación para establecer una cultura de seguridad y resiliencia, ayudando a reducir los factores subyacentes del riesgo, en diferentes comunidades indígenas y campesinas del país.

Contexto

Colombia, dada su ubicado sobre la Cordillera de los Andes, cuenta con uno de los sistemas de cuencas hídricas más diversos del planeta, el cual, sumado a la pluralidad de accidentes geográficos y formaciones geológicas del territorio, hace que sea un país sujeto a muchos fenómenos de origen natural. Estos fenómenos se profundizan por la incidencia de las comunidades en el territorio, y las condiciones variables del clima derivadas del cambio climático, lo que genera situaciones de amenaza y vulnerabilidad aún más importantes, que muchas veces terminan ocasionando emergencias o desastres que alteran gravemente las condiciones normales de vida de las diferentes áreas geográficas del país.

Adicionalmente a lo anterior, los pueblos indígenas y campesinos colombianos se han establecido tradicionalmente en medio de las montañas, lo que hace que la vida rural del país se desarrolle en condiciones topográficas difíciles. Estas condiciones, sumadas a fenómenos naturales frecuentes como inundaciones, sismos, avalanchas y deslizamientos, afectan de manera importante y constante la infraestructura y la red vial de país (incluida la red terciaria y los caminos de herradura), lo que a su vez altera el desarrollo territorial urbano y rural de las regiones de Colombia, tanto desde el punto de vista económico como desde el social, lo que desacelera el logro de las metas de bienestar trazadas por el gobierno.

Un ejemplo de esto fue la avalancha del rio Páez, ocurrida en 1994 tras un sismo de magnitud 6.4 en la escala de Richter, con epicentro en las faldas del Volcán Nevado del Huila, a una profundidad inferior a 10km. El sismo, produjo la desestabilización de los terrenos de las zonas aledañas al volcán, los cuales además se encontraban saturados por el agua de las lluvias de los meses anteriores, causando que se desprendieran y generaran cientos de derrumbes  que fueron encausados a través de los ríos Páez, San Vicente, Moras y sus afluentes.

El río Páez, que nace en el Nevado del Huila, también se encontraba crecido por las lluvias, y transportaba una creciente de mediana magnitud que rompió las presas naturales formadas por los taponamientos de los derrumbes, y produjo una avalancha de lodos con troncos de árboles y detritos. Los resultados de la avalancha fueron catastróficos porque nadie estaba preparado en la región para protegerse contra este tipo de eventos. La avalancha arrasó con poblaciones enteras, generando pérdidas humanas considerables, además de las pérdidas materiales en cultivos, animales, viviendas, vías, puentes y demás infraestructura, en los municipios de Páez e Inzá en el departamento del Cauca; Nataga, La Plata y Paicol en el departamento del Huila; y finalizando en la Represa de Betania de éste último departamento, en donde también generaron daños importantes en su infraestructura y en el ecosistema de la misma. Además, el sismo afectó toda la región circundante del Nevado del Huila, principalmente a los indígenas Nasa, los cuales sufrieron no solo la pérdida de alrededor de mil personas, sino también la destrucción de viviendas, tierras de cultivo, vías de comunicación, entre otros. La avalancha del río Páez nos permite evidenciar, no solo la exposición del país a las amenazas derivadas de eventos naturales, sino también la vulnerabilidad de la población y la infraestructura del territorio frente a la ocurrencia de dichos eventos.

Localidad

Colombia

Describa cómo fue tratado el problema?

Tras la ocurrencia del sismo en el Volcán Nevado del Huila y de los deslizamientos ocasionados, el ciudadano Suizo Toni Ruttimann realizó de manera independiente y particular la construcción comunitaria de 12 puentes peatonales que habían sido destruidos por la avalancha. El Suizo, quién desde 1987 se dedicó a ayudar a los damnificados de desastres naturales en países de Latinoamérica, se inventó un sistema de construcción de puentes peatonales, reciclando y reusando materiales donados por las petroleras y coordinando el trabajo de las comunidades afectadas. En desarrollo de su labor en el país, Ruttimann trasmitió parte de su conocimiento al Colombiano Carlos Andrés Barrera, quien adaptó la técnica y la ha venido implementado con recursos técnicos locales, desplegando un sistema de puentes peatonales emergentes en diferentes territorios y comunidades del país. Para la construcción de los puentes, Barrera mantuvo la metodología original de organización y trabajo de la comunidad en torno a la construcción de sus propios puentes peatonales, metodología que permite no solo la apropiación de la obra por parte de la comunidad, sino también el moldeamiento y adaptación de la metodología a los contextos específicos en donde los puentes son requeridos; más aún en un país tan diverso geográficamente como Colombia.

Teniendo en cuenta que la construcción de puentes peatonales juega un papel fundamental y determinante en el proceso de Manejo de Desastres, especialmente en la respuesta a la emergencia, ya que ayuda a impulsar nuevamente el desarrollo socioeconómico de las áreas rurales del país afectadas por emergencias o desastres de origen natural o humano no intencional, en 2009 el Sistema Nacional de Prevención y Atención de Desastres, sumando esfuerzos con la “Fundación Puentes de la Esperanza”[1] y a través de la articulación institucional con otras entidades y con los cuerpos de primera respuesta, llevó esta iniciativa a zonas de emergencia, contando siempre con la mano de obra de las comunidades afectadas para la auto-construcción de los pasos peatonales. Tal como lo manifiesta la fundación, “construir estos puentes peatonales en lugares remotos y en condiciones muchas veces adversas, requiere de una planeación, alistamiento y organización donde convergen aspectos técnicos, logísticos, operativos y también administrativos que requieren un trabajo coordinado entre la comunidad beneficiaria, una red de colaboradores y los mismos gobernantes”[2].

A partir del 2010, el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo Desastres – SNGRD – empezó a implementar el programa Institucional “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” operado conjuntamente con la Fundación Puentes de la Esperanza. Tras la creación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres – UNGRD – en 2011 ésta asumió, como ente coordinador y articulador del SNGRD, la coordinación del programa, incorporándolo en uno de sus procesos misionales; a saber, el proceso de Manejo de Desastres.

Para tener mayor claridad sobre el tema, es importante mencionar que las tres áreas misionales de la UNGRD comprenden los tres objetivos específicos planteados por la Ley 1523 de 2012[3]; esto es, el proceso de Conocimiento del Riesgo, el proceso de Reducción del Riesgo y el proceso de Manejo de Desastres. La noción del Conocimiento del Riesgo comprende la identificación de escenarios de riesgo, el análisis y evaluación del riesgo, el seguimiento y monitoreo del riesgo y sus componentes, y la comunicación para promover una mayor conciencia del mismo. Éste proceso alimenta los procesos de Reducción del Riesgo y Manejo de Desastres. La Reducción del Riesgo se refiere a la intervención dirigida a modificar o disminuir las condiciones de riesgo existente, entiéndase: mitigación del riesgo, y a evitar nuevos riesgos futuros en el territorio, entiéndase: prevención del riesgo. La reducción del riesgo la componen entonces la intervención correctiva del riesgo existente, la intervención prospectiva de un nuevo riesgo y la protección financiera.

Por su parte, el Manejo de Desastres, tercer pilar de la gestión, es el proceso que orienta la ejecución de la respuesta en situaciones de desastre, con el fin de optimizar la atención a la población, los bienes, ecosistemas e infraestructura y la restitución de los servicios esenciales. También, este proceso orienta la preparación de la recuperación y la puesta en marcha de la rehabilitación y reconstrucción. De manera específica, los Puentes de la Esperanza y la Prosperidad hacen parte del subproceso de “Ejecución de la Recuperación (rehabilitación y recuperación)” dentro del proceso de Manejo de Desastres, mediante el procedimiento “construcción de puentes peatonales de emergencia”.

Así pues, a partir de lo anterior, la UNGRD coordina el apoyo de las Instituciones y Entidades del Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo, alrededor de las autoridades departamentales y municipales encargadas de la respuesta ante emergencias[4]. Para la UNGRD, “(l)a respuesta oportuna para reducir la vulnerabilidad de las comunidades afectadas por eventos naturales o antrópicos no intencionales y todas las acciones para promover la recuperación temprana y definitiva de los afectados son líneas que seguirán marcando la hoja de ruta de los desastres”[5]. Así pues, la labor que viene desarrollando la UNGRD a través de un trabajo participativo con los cuerpos de primera respuesta, las comunidades que solicitan el apoyo de la UNGRD o aquellas en situación de emergencia, y las entidades públicas y privadas con injerencia en el tema, ha sido muy importante pues ya “(s)on miles y miles de personas en todo el territorio nacional las que se han visto beneficiadas con los puentes de la esperanza construidos por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres; puentes que han permitido mejorar la movilidad de los colombianos afectados por situaciones como inundaciones, avalanchas y otros eventos naturales que generan afectación en los puentes peatonales que permiten la comunicación entre las veredas y los municipios”[6].

Mediante una metodología y procedimientos comprobados, se aplican técnicas que permiten a las comunidades beneficiarias organizarse en “mingas” o “convites” (jornadas de trabajo comunitario voluntario) para la construcción, con sus propias manos, de los puentes peatonales emergentes de manera segura. Los pasos del procesos constructivo se presentan a continuación:

·      Evaluación técnica preliminar sobre terreno y análisis del entorno de la comunidad solicitante: Las solicitudes de construcción de puentes nuevos, al igual que aquella información relativa a los mismos (localización, comunidad solicitante, historia, etc.) se canaliza a través de actores o instancias que representan los intereses de la comunidad tales como las escuelas y parroquias, las Juntas de Acción Comunal – JAC, los líderes locales y las instituciones públicas municipales y/o departamentales. Después de recibir una orientación inicial al respecto, se remite al portador de la solicitud al Consejo Municipal para la Gestión del Riesgo de Desastres – CMGRD, para que a través de éste canalice la solicitud mediante el Formato Único de Registro y se tramite el aval del Consejo Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres. Posteriormente, se realiza una visita de inspección preliminar al sitio, donde se verifican las condiciones topográficas y técnicas del terreno, las vías de acceso y medios logísticos, el entorno socio-económico de la región, además de aspectos relativos a la seguridad del sitio y la situación de orden público de mismo, la disposición de la Comunidad de trabajar en equipo, etc. En esta visita se detectan todos los factores clave para la toma de decisiones frente al apoyo que se brindará a la comunidad para la construcción del puente.

·      Diseño, cálculo y prefabricación estructural específica para cada puente: A partir de los hallazgos de la visita preliminar, se dimensionan y determinan las estructuras y elementos que podrían servir en cada caso específico; se cuantifican materiales, se diseñan sistemas especiales de apoyo y anclajes, etc. En este punto es importante resaltar que si bien es cierto que existe un “modelo tipo” de puente que puede adaptarse, cada caso trae consigo condiciones especiales y obras complementarias que deben diseñarse y desarrollarse de forma específica. Igualmente, los cálculos de cargas y tensiones de cada puente se deben hacer de manera individual.

·      Configuración y alistamiento de estructuras y materiales específicos para cada puente: En el centro logístico de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres – UNGRD situado en su bodega, se revisa la lista de checkeo y se acopian todos los elementos y materiales necesarios para la construcción del puente. A continuación, se alistan y empacan hasta los elementos e insumos más pequeños y se pesan y embalan para su transporte.

·      Movilización y aproximación de “kit-puente” hacia la zona de montaje: Cada municipio se encarga de recoger en nuestro centro logístico el conjunto de piezas y elementos que conformarán el puente y transportarlos hacia el punto de destino. Esto se hace normalmente en vehículos intermedios (camiones medianos) teniendo en cuenta que, en general, los puentes se instalan en zonas rurales con carreteras que no se encuentran en muy buen estado. Incluso, para acceder a algunos de los sitios apoyados por la UNGRD para la instalación de los puentes, se requiere contar con transporte aéreo para aproximar las estructuras mayores del puente, ya que en estos lugares de los municipios no existen carreteras. Lo anterior implica mayores esfuerzos de preparación y una coordinación inter-institucional mucho más compleja, de tal suerte que sea posible mover los puentes con helicópteros de carga externa hasta aquellos puntos muy remotos de la geografía colombiana. En situaciones de emergencia, el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de   Desastres –SNGRD asume tanto el transporte terrestre como el aéreo. Desde el sitio de llegada de los camiones y/o helicópteros hasta el sitio de la construcción, al igual que a través de la zona de ensamblaje e instalación del puente, los materiales se mueven a fuerza de brazos o con animales de carga, implementando sistemas de poleas, rodillos, polipastos, tirolineas, etc., ya que generalmente no hay acceso a grúas, montacargas ni otros medios de transporte.

·      Cimentación y fraguado de anclajes y estructuras base: En  la mayoría de los puentes se requiere la construcción de zapatas o bases en cimentación ciclópea. Esta jornada se realiza de forma Comunitaria e implica unos tiempos y condiciones ambientales de fraguado específicos, de acuerdo con las tablas técnicas predeterminadas para esto (35 días aprox).

·      Ensamble y puesta en servicio: Cumplido el tiempo de fraguado de las bases de cada puente, se programa una última jornada de trabajo Comunitario donde se instalan los componentes flotantes de cada puente y se terminan los ajustes y ensambles que permiten ponerlo en servicio.

Inicialmente, para la implementación del programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” de la UNGRD, se estableció un tiempo estimado de 90 días por puente. Una vez comenzó el proceso de construcción de estos en 2010, la UNGRD tardaba en promedio 6 meses en la planeación, contratación, compras, prefabricación etc. de cada puente. Pero, entre 2010 y 2011, cuando se presentaron las emergencias derivadas de la segunda temporada de lluvias, y acentuadas por el fenómeno hidrometereológico de La Niña que trajo consigo inundaciones, avalanchas y remociones en masa en varias zonas del país, los 6 meses se redujeron a 30 días por puente (un mes), como parte de la respuesta del Gobierno Nacional a la emergencia, lo que permitió superar las metas y el cumplimiento de los indicadores.

Aun así, es importante mencionar que no hay un tiempo exacto para la construcción de los puentes. Cada puente es un caso diferente y requiere tiempos distintos, que van desde las 72 horas hasta los 6 meses, dependiendo de los factores topográficos, de acceso a la zona, las obras complementarias que se requieran, las condiciones de seguridad y orden público, entre otros.

Entonces, cruzando tiempos de operación con los resultados ya obtenidos, en promedio podemos hablar de 90 días por puente.

Duración del proceso de diseño y planeación (meses): seis (6) meses.

Fecha de inicio de la ejecución: 2010 en adelante.

Duración general de la iniciativa (meses): promedio 90 días por puente.

Los actores que involucrados en el proceso de diseño e implementación de la buena práctica al igual que sus roles se listan a continuación:

Fondo Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres FNGRD

Destina los recursos económicos para el programa Institucional “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad”

Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres UNGRD

Coordina el programa institucional y articula el apoyo requerido.

Fundación Puentes de la Esperanza

Ejecuta técnica y logísticamente el proceso constructivo y coordina las acciones operativas en terreno.

Gobernaciones y Alcaldías (CDGRD y CMGRD)

Acompañan y convocan el apoyo regional y local en cada punto de intervención. Apoyan logísticamente.

COMUNIDAD – Juntas de Acción Comunal, Cabildos, etc.

Ejecutan tareas de auto-construcción aportando materiales de rio y mano de obra no-calificada.

Cruz Roja Colombiana, Bomberos y Defensa Civil.

Apoyo logístico y acompañamiento en algunos casos específicos

Fuerzas Militares de Colombia (EJC, FAC, ARC, PONAL)

Apoyo logístico y acompañamiento en algunos casos específicos, especialmente en zonas de emergencia.

En términos generales, las lecciones aprendidas en relación con el programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” tienen que ver con aspectos metodológicos y procedimentales.

Inicialmente, se desarrollaba un puente peatonal a la vez. Tuvimos que estandarizar nuestra Ficha Técnica y los procesos internos para poder ampliar la capacidad de respuesta y realizar hoy hasta cinco instalaciones de forma simultánea. Esto conllevó fortalecer nuestra logística y apoyarnos en los Gobiernos Departamentales y Municipales para optimizar tiempos y recursos.

De igual forma, con anterioridad al 2014, los materiales de los puentes se conseguían o por donaciones de amigos y aliados de la Fundación Puentes de la Esperanza, o por medio de los recursos que las Entidades del SNGRD aportaban al Fondo Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. Los temas logísticos, de alimentación y transporte también se financiaban con estos recursos, al igual que con el apoyo de las Alcaldías y Gobernaciones, según el caso.

La aplicación de la metodología en Colombia también implica el desarrollo de nuevas formas de utilizar el conocimiento adquirido: Cada proyecto emprendido trae consigo nuevos retos, requerimientos especiales, historias y aprendizajes con los que se va construyendo y fortaleciendo en sistema de trabajo propio. Cada puente es un caso diferente dependiendo de los factores topográficos que lo rodean, de las dificultades de acceso a la zona, las obras complementarias que se requieran, las condiciones de seguridad y orden público de la región, entre otros. En cambio, la metodología original de Ruttimann era más simple pero a la vez más robusta y masiva, dedicada principalmente a responder ante grandes desastres naturales, e incluyendo el diseño y prefabricación “sobre-medidas” de las estructuras.

El Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres en Colombia –SNGRD, a través de la coordinación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres –UNGRD, adaptó un diseño y  modelo de estructuras prefabricadas “en serie”, que no solo atienden solicitudes originadas por emergencias sino también para la reducción y mitigación del riesgo; lo que constituye otro de los proceso misionales de la UNGRD.

Resultados

Desde 2010 hasta mayo del 2014, el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres – SNGRD, bajo coordinación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres –UNGRD, y en operación conjunta con la Fundación Puentes de la Esperanza,   ha generado los siguientes resultados tangibles:

49 puentes peatonales construidos en 37 municipios (Fusagasugá, Viotá, Apulo, Coromoro, El Hato, Calvario, Ubaque, Páez, Medina, San José de Rioseco, Gama, Tibasosa, Utica, Maripi-Muzo, Pauna, San Vicente, Caparrapi, Consaca, Cajamarca, Garzón, Manizales, Chinavita, Ramiriqui, Ragonvalia, San Juan del Cesar, Belén de Umbria, Girón, Tibu /Pacelli, Arboledas, Toledo, Teorama, San José del Palmar, Santa María, Salento, Neira, Arboletes, Apartadó) y 15 departamentos (Antioquia, Boyacá, Caldas, Cauca, Chocó, Cundinamarca, Guajira, Huila, Meta, Nariño, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander, Tolima) de Colombia.

8.572 familias indígenas y campesinas beneficiarias.

42.860 personas beneficiarias.

2.133 metros lineales de puentes peatonales instalados.

Son miles y miles de personas en todo el territorio nacional las que se han visto beneficiadas con los puentes de la esperanza construidos por la UNGRD; puentes que han permitido mejorar la movilidad de los colombianos afectados por situaciones como inundaciones, avalanchas y otros eventos naturales, que generan afectación en los pasos peatonales establecidos para la comunicación entre las veredas y los municipios del país. Los “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” facilitan la movilidad en vías terciarias remotas, y consecuentemente aumentan la productividad agrícola, los índices de escolaridad básica primaria y la accesibilidad a servicios médicos, entre otros beneficios para la gente del campo. La Comunidad se empodera de sus propios proyectos y se hace partícipe de soluciones prácticas y seguras.

Al realizar esta acción, la UNGRD adelanta un trabajo muy importante que implica la participación activa de las comunidades que solicitan la construcción del puente. Ello se ve reflejado en las palabras de gratitud de los mismos habitantes de los territorios intervenidos.

Malvina Torres de Arévalo, uno de los cientos de habitantes del país, exclamó felicidad en la construcción de uno de esos puentes, diciendo que “por fin vamos a tener comunicación con Garagoa, Tunja, para donde queramos. Llevábamos más de un año sin el puente y esto sí que era difícil porque nos tocaba dar una vuelta muy larga para poder salir a otro pueblo. Porque ahí   hicieron un paso con guadua, pero a muchos nos da miedo pasar por ahí”, dijo esta campesina de las tierras colombianas, quien es claro ejemplo de la labor que se realiza.

También, Clarisa López, habitante de la vereda Juntas del municipio de Chinavita (Boyacá), comunidad afectada por la creciente del río Garagoa, cuyas aguas arrasaron dos puentes peatonales, dijo “el puente es muy importante porque ya no tenemos que caminar más de 40 minutos para poder ir hasta otro puente, ahora será más fácil sacar nuestras cosas y trasladarnos hasta el municipio”.

El periódico La Patria de Manizales registró también, el 12 de noviembre de 2012, la experiencia del sector de Las Marraneras, donde un año antes el puente de cemento que cruzaban la quebrada Las Vallas, que desemboca en la Olivares, se desplomó después de un fuerte aguacero. Desde ese día, por lo menos 100 integrantes de 20 familias que viven en el sector se habían quedado incomunicados. Así lo relata el periódico: José Ómar tiene la mirada alegre y sonríe tímidamente mientras comenta que ya no tendrá que guardar la moto donde su vecino del otro lado de la montaña y que se ahorrará $25 mil que le pagaba de garaje. “Que hayan puesto este puente es una bendición”, dice.

Y estas palabras de alegría y los rostros de felicidad por esos puentes, son el reflejo de los trabajos que se realizan. La UNGRD coloca su experticia, por medio de los profesionales que trasiegan por el país, y las comunidades ayudan a construir esos puentes peatonales.

Otro testimonio de los cambios cualitativo que genera el programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad”, así como los factores diferenciadores de ésta iniciativa, se puede evidenciar en el capítulo 150 de Especiales Pirry: “El Puentero; en Colombia está el puente más grande del mundo” del Canal RCN. A continuación se presentan algunos apartes de la narración:

“San Juan de Rio Seco, Cundinamarca, 27 de Julio de 2011. San Juan de Rio Seco tiene el privilegio de ser un pueblo tranquilo. (…) Su escuelita, ubicada en lo alto de esta montaña parece una postal arrancada de un catálogo para promocionar los destinos ocultos de Colombia, uno de esos lugares en nuestra geografía que parecen detenidos en el tiempo. Este año cuenta con 14 estudiantes, muchos de ellos hijos de los que en su momento fueron también sus alumnos [los de Bertulfo, el profesor de la Vereda]. (…)

Sin embargo Bertulfo, este profesor de 44 años no es un hombre tranquilo: al igual que todos sus paisanos tiene una preocupación, al pueblo le falta un puente para que los niños crucen el rio sin peligro. Por aquí (por el río), por este lugar deben cruzar diariamente cientos de familias para ir al centro del poblado, con el riesgo inminente de un accidente. Sin contar con los estragos de esta nueva ola invernal, que les impide a sus estudiantes asistir a clase cuando llueve. Hace pocos meses faltaron dos semanas a clase por que el rio estaba crecido. Pero lo que no sabe Bertulfo (…) es que a 90 km de su pueblo en Bogotá, una idea está a punto de cambiar el destino de sus 14 estudiantes y de las 100 familias que habitan en estas cuatro veredas.

Bogotá, algunos días después. Carlos Barrera tiene una obsesión en su vida, construir puentes, o lo que es lo mismo, acercar a las comunidades que se encuentran separadas por los ríos. Hoy le explica a su esposa su nuevo proyecto: Aquí está el cañón que cuando se crece toda esta gente queda aislada. Es un puente más o menos de unos 50 metros cálculo yo. 50 metros que podrían significar en esta nueva ola invernal, que ya ha cobrado víctimas fatales en el país, una distancia que decide muchas veces el futuro y la prosperidad de un pueblo. (…) Sin embargo, este puente presenta otro reto: la llevada de los materiales hasta el cauce del rio; 9 toneladas de peso que no hay como transportar si no es con la ayuda de un helicóptero de carga. (…)

San Juan de Rio Seco, Cundinamarca, 40 días después. En lo alto de esta montaña y mientras llega un helicóptero del ejército nacional, que ayudará a llevar los materiales que componen la estructura, (…) Carlos supervisa los últimos detalles. Hace pocos días perdió una semana de trabajo porque el tiempo no permitió que el helicóptero volara desde la base.

Dos vigas de 700 kilos cada una, cientos de metros de cable de acero, 25 módulos para ensamblar la estructura, cemento,   tornillos; construir un puente no es solo un asunto ligado a la ingeniería que obedece a estrictas fórmulas de la física: la comunidad es el pilar de todo esto, ellos se sienten dueños del puente, ellos se empoderan, se tienen que comunicar con el vecino, con el compadre, también con el que tuve un disgusto hace mucho tiempo, con el que piensa diferente que yo, y les toca unirse para poder hacer realidad ese puente; entonces esto se vuelve, además de un puente de acero, un puente también de comunicación (…), de muchas cosas bonitas que se empiezan a tejer alrededor de eso.

Por fin, el helicóptero aparece en el horizonte. (…) Cada viga amarrada al helicóptero, cada viaje con la pesada carga, cada cosa un pretexto para salir de la rutuna campesina y ser coparticipes del proyecto. Quizás por esta razón en cada pueblo estos puentes son una especie de patrimonio, un tesoro, el orgullo de cada vereda. Esta vez fueron 7 vuelos en total. Dos helipuertos improvisados, 40 personas en el operativo. El sobrevuelo por un angosto cañón a una baja altura y con fuertes vientos de costado.

San Juan de Rio Seco, un día después. Con las pesadas estructuras de acero a 40 metros del lugar donde serán ancladas, ahora la misión es transportarlas hasta los cimientos que previamente hizo la comunidad. (…) Cargarlas entre todos, levantarlas, desplazarlas 20 metros hasta el filo del peñasco, echarlas a rodar por la colina, superar lo escarpado del terreno, vencer obstáculos y machetear árboles, limpiar las zarzas, remover hierbajos, mover pesadas rocas de un lado al otro, arrastrar nuevamente la estructura, levantarla un poco (…), nivelar el eje, traer las sogas, amarrarla al caballo de Don Octavio para que ayude, halar todos al tiempo, cuñarla con rocas, enderezarla que quedo torcida, (…) tomar las medidas otra vez, cortar un árbol para sostenerla, descansar para ir a almorzar…Si, toda una empresa, posible solo gracias al trabajo en equipo (…).

Viene un proceso de cimentaciones (…) es ubicar las estructuras en su sitio, nivelarlas, alinearlas y hacer una cimentación ciclópea, que son las bases que van a soportar el puente. Es un trabajo que se hace en uno o dos días, que es tender unos cables, los cables principales de suspensión, y empezar a tender todo el piso y colocar el tablado; ese es básicamente el proceso de construcción de un puente.

San Juan de Rio Seco, Cundinamarca, 45 días después. Tras cuatro meses de comenzada la construcción, Carlos Tensa los cables que sostendrán la estructura. Esta es la parte más delicada del proceso, un error de cálculo podría hacer colapsar el puente en un futuro. Y ahora sí, listos los cables comienza lo más extenuante: ensamblar los módulos que sostendrán la madera.

30 personas, entre quienes está la delegación de la Defensa Civil de San Juan de Rio Seco, empezaron a trabajar este día a las 8am. 800 puntillas, 200 piezas de madera, 300 metros de cable, 25 módulos de acero, 80 brazos. (…) Esto es trabajo en equipo, así se construyen los sueños en los pequeños rincones de Colombia. (…) Y entre todos los trabajadores, magullado, con la espalda desecha y con la piel de las manos rotas de tanto martillar estaba Bertulfo, si Bertulfo, el profesor de la escuela, aquí lo encontramos a las tres de la tarde después de dar clase en la mañana, arrodillado, agotado, feliz. (..)

La construcción de estos puentes es posible no solo gracias a la entrega de la comunidades involucradas sino también al papel que desempeña el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres[7], donde Carlos trabaja desde hace dos años: el Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres lo que hace es unir esfuerzos de varias entidades, de los Comités Locales de Emergencia[8], de los Comités Departamentales[9] y sobretodo de la Comunidad.

Midiendo el éxito

Teniendo en cuenta que el programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” hace parte del Plan de Acción de la Subdirección de Manejo de Desastres de la UNGRD, esta subdirección realiza permanente seguimiento y monitoreo a las actividades desarrolladas por este programa, de acuerdo con las metas e indicadores establecidos en la Línea de Acción “Preparación para la Recuperación”, en la estrategia “Fortalecimiento del Banco de Materiales para la Recuperación de Infraestructura”, en la actividad “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad de la UNGRD”. Dichas actividades son además reportadas trimestralmente a la Oficina Asesora de Planeación de la UNGRD, la cual realiza el seguimiento al Plan de Acción de la entidad en su conjunto, desde las actividades y metas que determinan la ejecución misional, de soporte y de resultado de gestión de la entidad.

El seguimiento a los recursos del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres – FNGRD destinados para la adquisición y reserva de materiales y el fortalecimiento de la logística y operación del programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad” durante 2014 y 2015 lo hace, conforme a lo establecido en el artículo 3º. del decreto 1547 de 1984, la Sociedad Fiduciaria La Previsora Limitada; empresa industrial y comercial del Estado, vinculada al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, encargada de la administración y representación del FNGRD, de acuerdo con las directrices, lineamientos e instrucciones de la Junta Directiva del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.

Por su parte, el seguimiento a la adquisición de los materiales para la construcción de 26 puentes peatonales modulares para atender emergencias, como parte de la operación del programa “Puentes de la Esperanza y la prosperidad” durante 2014 y 2015, se hace mediante el acta de entrega de los materiales del contrato de adquisición de los mismos al “Banco de Materiales”. El monitoreo de los materiales adquiridos y reservados en el Banco se hace por medio del inventario del almacén del área Administrativa de la UNGRD.

La UNGRD también cuenta con una Oficina Asesora de Control Interno, la cual realiza los siguientes informes:

o   Informes de Seguimiento a la Gestión: seguimiento a las actividades, procedimientos y controles establecidos por la UNGRD con relación a la ejecución y legalización de los recursos asignados por medio del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, para garantizar la transparencia de la gestión.

o   Acompañamiento y Verificación a la ejecución del Plan de Acción de la UNGRD.

Los principales indicadores que permiten evidenciar los cambios generados por la iniciativa son:

Nombre del indicador

Meta original (2013)

Meta alcanzada (2013)

Puentes Instalados

Un puente/mes

(12 puentes en 2013)

Un puente/mes (promedio)

(12 puentes en 2013)

Familias Beneficiadas

50 familias/mes

(600 familias en 2013)

64,5 familias/mes (promedio)

(774 familias en 2013)

Personas Beneficiadas

250 personas/mes

(3.000 personas en 2013)

322,5 personas/mes (promedio) (3.870 familias en 2013)

Relevancia al MAH 1

La iniciativa Puentes de la Esperanza y la Prosperidad, al hacer parte del proceso misional de la UNGRD: Manejo de Desastres, por jugar un papel fundamental y determinante en el proceso de respuesta a emergencias; y del proceso de Reducción del Riesgo, al tratarse de intervenciones prospectivas con el otorgamiento de asistencia técnica a las comunidades para la reducción del riesgo, y de intervenciones correctivas frente amenazas y vulnerabilidad por medio de proyectos de recuperación de pasos peatonales, se enlaza con la aplicación que en el país se hace del MAH desde la UNGRD y con la aplicación de la Política Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ley 1523 de 2012) y la pues en marcha del Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo.

De manera específica, los Puentes de la Esperanza y la Prosperidad contribuyen con el desarrollo del Objetivo 3 del MAH, ya que comprenden acciones entorno a la Reducción del Riesgo con programas de atención a la comunidad con soporte técnico para la construcción de pasos peatonales seguros en comunidades rurales, al igual que acciones dirigidas a la recuperación tras las emergencias de los pasos peatonales.

Finalmente, tal como se mencionó al comienzo de la ficha, la buena práctica aquí descrita, por su naturaleza, se relaciona con las prioridades de acción 3 y 4.

Potencial de réplica

La iniciativa tiene la facilidad de adaptarse a todos los contextos posibles. En primera instancia, el colombiano Carlos Barrera junto con la Fundación Puentes de la Esperanza, realizó la adaptación de la metodología original del Suizo Toni Ruttimann al contexto colombiano, hasta convertirla en lo que es hoy; a saber, una iniciativa que se desarrolla, como en ningún otro país del mundo, con el apoyo del Gobierno Nacional y de los Gobierno locales y con respaldo Institucional.

Siguiendo la misma línea, en países como Ecuador, Camboya, Indonesia y Filipinas existen personas civiles que también han adoptado y adaptado la metodología a sus contextos particulares y la están aplicando en la construcción de los puentes, partiendo por su puesto de la metodología y filosofía de construcción colectiva impartida por el Suizo inventor del sistema.

En lo que a la adaptabilidad de la metodología a las diferentes regiones del país se refiere, es evidente que sin importar las condiciones geográficas del territorio, es posible de una u otra forma llevar a feliz término la construcción de los puentes. A la fecha, ya se han desarrollado puentes en 15 de los 32 Departamentos del país, todos bajo condiciones geográficas muy diferentes, lo que además determina por supuesto los tiempos de desarrollo de los mismos, dependiendo del grado de dificultad y complejidad del territorio, de la comunidad y de las condiciones de seguridad de las regiones del país que requieran la construcción de los puentes.

Finalmente, en cuanto al interés de la entidad por llevar a cabo intercambios de la experiencias sobre las maneras de adaptación de la metodología a otros contextos, es importante mencionar que actualmente La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres   -UNGRD tiene prevista una pequeña reserva de puentes peatonales portátiles para apoyar algún país vecino en el caso de una emergencia donde se requiera este tipo de solución específica.

Por el momento no se han presentado demandas de Cooperación Internacional en lo que a la instalación de puentes portátiles en caso de emergencias se refiere, o para asistencia técnica con capacitaciones o expertos sobre la metodología.

Se realizó un intercambio de experiencias con la Misión de Cascos Blancos de Argentina en el marco del Memorando de Entendimiento establecido entre ellos y la UNGRD en septiembre de 2013 en Bogotá, durante la cual se les presentó el programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad”.

Finalmente es importante mencionar que por solicitud del Embajador de Colombia ante la OEA, Andrés González al Director de la UNGRD, se envió información sobre el programa “Puentes de la Esperanza y la Prosperidad.

Contribuciones de:

Carlos Iván Márquez Pérez – Director General UNGRD

María Margarita Arias Sánchez – Coordinadora de Cooperación Internacional UNGRD

[1] En 2001 nació la “Fundación Puentes de la Esperanza”, organización sin ánimo de lucro que estandarizó el sistema de construcción de puentes modulares portátiles, con el propósito de ayudar a comunidades rurales que padecen dificultades de movilidad por la ausencia de pasos peatonales seguros. La fundación convocó autoridades locales, organizaciones privadas, instituciones de diferente índole, y entidades públicas y no-gubernamentales para articular esfuerzos en torno a la construcción de los puentes peatonales, trabajando “hombro a hombro” con las comunidades rurales que reportan problemas para cruzar sobre ríos y quebradas.

[2] http://puentesdelaesperanza.org/contenido/quienes-somos

[3] “Por la cual se adopta la política nacional de gestión del riesgo de desastres y se establece el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo y se dictan otras disposiciones”.

[4] Según la Ley 1523 de 2012, en los niveles sub nacionales las cabezas directivas del SNGRD son los gobernadores y alcaldes respectivamente; hay Consejos Departamentales y Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres, y Comités de Conocimiento del Riesgo, Reducción del Riesgo y Manejo de Desastres a nivel nacional, departamental y municipal. De igual forma, además del Fondo Nacional, hay fondos departamentales y municipales, y los departamentos están obligados por la ley a contar con oficinas asesoras de Gestión del Riesgo, al igual que los municipios de más de 250 mil habitantes.    

[5] Márquez Pérez, Carlos Iván. La Gestión del Riesgo, ejemplo para Colombia, en: “Colombia menos vulnerable”, Edición N° 1, año 2013, Casa Editorial El Tiempo.

[6] UNGRD. Una esperanza abriendo caminos en Colombia, en: “Colombia menos vulnerable”, Edición N° 1, año 2013, Casa Editorial El Tiempo.

[7] Hoy, el Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.

[8] Hoy, los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo de Desastres.

[9] Hoy, los Consejos Departamentales de Gestión del Riesgo de Desastres.